LA BENDICIÓN DE HACER MISIONES
Escrito por:
Ignacio Barrera
Pastor Evangelista
Ignacio Barrera
Las Misiones empiezan por Abraham en el capitulo 12:1 del Libro del Génesis, allí encontramos el llamamiento de Abraham, cuyo llamamiento se convierte en una misión específica:
1- Sal de tu tierra y tu parentela y de la casa de tu Padre, a la tierra que te mostrar. 12:1.
a) Dios esta ordenando a Abraham a que dedicara su tiempo, su dinero y abandonara el lugar en donde se crió, para ir y hacer la voluntad de Dios.
b) A veces Dios te va a pedir que vallas y hagas cosas que a ti y a otros le parecen locas, pero en la soberanía de Dios serán para tu bendición y la bendición de otros.
2- Dios premia la obediencia a él, entendiendo que cumplirá lo que promete.
a) Dios te promete si tú le obedeces en el llamado a las misiones multiplicarte y bendecirte en gran manera. (V. 2) haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás de bendición.
Quiero hacerte notar que en el momento en que tú aceptes el llamado, estas bendiciones vienen sobre ti, porque están para el tiempo presente.
b) Dios promete bendecir a los que bendigan tu labor misionera, a las misiones tu puedes llegar de varias maneras, porque las misiones se hacen:
· Con los Pies de los que Van.
· Las manos de los que se quedan, eso significa que tu puedes lograr que con tu bendecir la obra misionera naciones, pueblos y ciudades, muchos lugares en el mundo vengan a los pies de Jesucristo, y usted estará sembrando para el reino de Cristo y serás bendecido.
· Con las Rodillas de los que se quedan orando.
c) El Señor también promete maldecir a los que te maldigan.
Las personas que maldicen a los misioneros sea con palabras o por hechos serán maldecidos y no prosperaran.
Te exhorto a que siembres para el Reino de Dios porque este reino es eterno.
d) Dios promete que serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
Conclusión
Permite que el señor te use como canal de bendición sobre todas las familias de la tierra, por medio de una vida consagrada totalmente a Dios, yendo al lugar a donde el te envía, invirtiendo tu tiempo y tu dinero en las misiones, orando para que Dios cumpla su propósito en la vida de los que en el creen.